Material de Apoyo

Cómo escribir un Ensayo

El Ensayo Académico*: qué es

La escritura es una actividad fundamental en la educación. Sin ella los conocimientos no pueden verificarse y tampoco transmitirse.

En el transcurso de la vida académica, los estudiantes deben aprender a leer y a escribir diversos tipos de textos que los habilitarán para un desempeño profesional posterior, entre ellos, el ensayo.

Este género consiste en “exponer el análisis de una problemática a partir de la complementación o el contraste de diversas fuentes, en función de ejes temáticos específicos. Esta comparación puede realizarse en distintos niveles. (…) pueden vincularse posicionamientos teóricos diferentes en torno a un fenómeno o a una problemática; o bien pueden establecerse relaciones entre textos, esto es, entre dos o más fuentes bibliográficas específicas”
Zunino y Muraca, 2012, p.62

El ensayo académico posee –claramente- una dimensión argumentativa, porque el autor construye una versión del tema que aborda, pues estructura el texto en función de una tesis, organiza la información de modo tal que esta quede respaldada y sea válida y –a lo largo de ese proceso- emite juicios, es decir, argumenta.

Por otro lado, el registro que utiliza este género exige el uso de un vocabulario culto formal y el claro predominio de la tercera persona, como estrategia del enunciador para producir un efecto de objetividad.

I. Organización de un ensayo: partes

1. La introducción o exordio

Tiene como función anticipar el texto que se desarrollará. De esta manera, se generan expectativas en el lector y se orienta la lectura. Para esto, se presenta el tema general que se abordará y el aspecto específico en que se centrará el análisis.

Además, aquí se:

1. plantea la tesis que se intentará justificar;

2. da cuenta de las lecturas realizadas, fuentes consultadas o teorías analizadas (“se abordarán las posturas de…”; “se expondrán las teorías de…”);

3. establecen los objetivos (mediante verbos en infinitivos: “analizar”, “comparar”, “responder”, “abordarán”, etc.);

4. suele –si es el caso- explicitar el contexto en el que se lleva a cabo el ensayo o estudio, justificando su pertinencia;

5. anticipa la organización del texto, señalando al lector la forma en que se ha estructurado el análisis (“en primer lugar se abordará…; en segundo lugar, se analizará…”; “por una parte, se compararán…y, por otro, se indagará…”).

Los párrafos que más se adecuan al propósito de esta parte son los de enumeración, de síntesis y de frases breves.

2. El desarrollo o cuerpo

Esta es la parte central del trabajo. Se divide en parágrafos de acuerdo con los ejes en que se organiza el análisis. En cada párrafo se presenta el aspecto que se analizará y, luego, se exponen los argumentos. Esto implica que, aparte de enunciarlos, estos sean respaldados con la bibliografía. La idea es que haya confrontación o complementación de las fuentes. Los argumentos pueden ser presentados independientes de los contraargumentos, en un solo párrafo (dependiendo de la naturaleza de ellos y de la extensión del ensayo); luego, en otro, solo los contrargumentos, en correlación con su respectivo argumento; o bien, argumento-contrargumento. Lo fundamental es que la línea argumentativa sea clara y diferenciada, en congruencia con la tesis y que estén tales aspectos vinculados en la conclusión. Eso le dará coherencia al texto.

Enriquece el ensayo si se plantean relaciones entre conceptos, teorías y/o autores, así como también si se incluyen precisiones y distinciones conceptuales que permitan darle más profundidad, claridad y fuerza a la línea argumentativa. Para ello, se utiliza la definición, ejemplificación o inclusión de citas. En el caso de estas, el autor emplea estrategias de ‘delegación de la responsabilidad enunciativa’, como la reformulación del texto fuente por medio del estilo indirecto o la reproducción de la fuente por medio de la cita en estilo directo. Ha de recurrirse, para estos efectos, a verbos que se refieren a la enunciación, tales como “afirmar”, “sostener”, “plantear”, o bien, a construcciones preposicionales: “según Scheler”, “para Rousseau”. En cualquier caso, las afirmaciones que se hacen en relación con las posturas de los autores requieren justificación, esto es, que se presenten con claridad las razones que permiten formularlas y que tengan relación con el tema y con los argumentos. Por lo anterior, el tipo de párrafos más apropiados son los argumentativos y expositivos, los de comparación-contraste, de causa y efecto, de planteamiento y solución de problema, así como los de desarrollo de un concepto.

3. La conclusión

Esta sintetiza el análisis realizado mediante una breve exposición para, así, retomar el problema planteado en la introducción y abordar las diferentes respuestas encontradas. También, dependiendo de la naturaleza y extensión del ensayo, pueden evaluarse los aportes teóricos analizados y su posible impacto en el tema o área abordada, así como las propuestas de trabajos futuros o nuevas líneas de investigación. Los párrafos que convienen aquí son los de oraciones breves, de síntesis y de interrogantes.

4. Las referencias bibliográficas

Las fuentes deben presentarse en un listado alfabético, al final del ensayo o texto, con el subtítulo “Bibliografía”. Las formas de indicar las referencias bibliográficas varían según las convenciones estipuladas en el sistema que elija (APA, ISO, Chicago, Harvard, etc.)

Resumen: organización de un ensayo académico

Partes Funciones
Título * Tema de trabajo y contextualización
Introducción 1. Presentación del tema general y el aspecto específico que se abordará
2. Planteamiento del problema (interrogantes que se pretenden responder en el trabajo)
3. Planteamiento de la tesis
4. Exposición de los objetivos
5. Presentación de las fuentes consultadas o las teorías que serán objeto de análisis
6. Presentación del contexto de estudio
7. Anticipación de la estructura del texto: presentación de los ejes de análisis
Desarrollo 1. Exposición de los ejes propuestos para el análisis del tema
2. Presentación de los argumentos necesarios para sostener la tesis y validar la conclusión
3. Inclusión de los contrargumentos
4. Información de respaldo (bibliografía consultada, definición de conceptos, ejemplos, etc.)
Conclusión 1. Formulación de las conclusiones a las que se llegó: vínculo con la tesis
2. Resumen del cuerpo retomando la información de la introducción
3. Peroración optativa de acuerdo a la temática del texto y a la necesidad de involucrar al interlocutor
4. Sugerencias o propuestas para trabajos futuros
Referencias Bibliográficas 1. Consignación de la bibliografía consultada para el estudio

II. Pasos para la elaboración

  • 1. Realizar una lluvia de ideas, con todo lo que se considere pertinente al tema
  • 2. Ordenar la lista en forma lógica y por categorías
  • 3. Hacer un esquema simple con la organización de las ideas
  • 4. Escribir un primer borrador
  • 5. Redactar un segundo borrador, corrigiendo los posibles errores gramaticales. En esta etapa, conferir al escrito un estilo ágil y personal
  • 6. Evaluar el texto considerando el contenido, la organización, la coherencia y cohesión de las ideas. Luego, revisar los aspectos gramaticales, el léxico, los conectores y la ortografía.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

– Barbagelata, Basignan, Fabres, Fuentes, Hidalgo, Muñoz et al. (2007). Expresión escrita. Viña del Mar. Universidad Adolfo Ibáñez.
– Zunino, C., & Muraca, M. (2012). En carrera: escritura y lectura de textos académicos y profesionales. En L. Natale. Buenos Aires: Universidad Nacional de General Sarmiento.

*Resumen de “El Ensayo”, en “En carrera: …” (Zunino & Muraca, 2012)

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2017-07-04T12:16:25+00:00